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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Cambio incremental de patrones de hábito




En la Psicología Transformacional, el fenómeno de los incidentes traumáticos sólo puede ser tratado cuando se ha convertido en un obstáculo para continuar con el análisis. Un acercamiento igualmente efectivo para cambiar las apreciaciones erradas de nuestro comportamiento aprendido, es aprender nuevas y más racionales formas de pensar y comportarnos, a manera de habilidades que tengan aplicación en diversas áreas de nuestra vida.

Esta es la función del entrenamiento en los cursos de Psicología Transformacional. El desarrollo mental tiene tres aspectos: cognitivo, emocional y de comportamiento. Liberarse de un bloqueo mental puede tener consecuencias dramáticas e imprevistas; la persona puede sentir que se ha deshecho de una gran carga. El o ella, ahora puede enfrentar una tarea con valor y entusiasmo, en lo que antes eran temores emocionales negativos. En primer lugar debe haber un proceso de insight para conocer porqué se puso ahí ese bloqueo mental. Sin embargo, en muchos casos el desempeño y las capacidades permanecen sin cambio; la dimensión del comportamiento se ha dejado sin resolver.

El comportamiento es determinado por patrones de hábito, registrados o programados en el cerebro, derivados y reforzados por la forma de vida de la persona, que es la manera en que confronta y maneja los problemas y desafíos de la vida. Desarrollar hábitos nuevos requiere desarrollar nuevas conexiones en el cerebro, y para lograr esto se requiere de un esfuerzo consciente.

El cerebro es capaz de trabajar subconscientemente en base a programas automáticos. Por ejemplo, usted no tiene que pensar conscientemente para mover un brazo. De la misma manera, no nos es necesario pensar conscientemente en relación a múltiples patrones de comportamiento (si tuviéramos que hacerlo, nunca lograríamos hacer nada). Cuando esta programación es irracional, trae en consecuencia hábitos inapropiados. Este es el precio que pagamos por la ventaja de tener umbrales de conciencia variables (por ejemplo, para no ser enterrados por un alud de impulsos sensoriales).

A menos que la dimensión del comportamiento sea examinada, los modos habituales de ser y hacer cotidianos actuarán como una forma de auto hipnosis, y tarde o temprano el bloqueo mental será devuelto a su lugar habitual, acompañando al patrón del hábito, y comenzará a reafirmarse.

Así que, remover bloqueos emocionales o mentales, no produce necesariamente avances en la habilidad o cambio de la conducta; un cambio de conducta requiere de un determinado y persistente acto de voluntad en el mundo real, acompañado por el aprendizaje de nuevas habilidades y el desarrollo de nuevos hábitos que ayuden en la tarea.

Para aprender a cantar, tocar un instrumento o pensar con una mente entrenada, y hacerlo por encima de la habilidad promedio, se requiere de cientos de horas de práctica, normalmente en forma de instrucción y ejercicios prácticos.

La educación en nuestros tiempos descuida la instrucción, ya que, en gran medida, consiste en captar un principio a tropezones. Esto forma una base inestable para la siguiente materia a aprender, y al paso de las semanas, la estructura se derrumba como un castillo de naipes. Una acumulación de datos de último minuto para un examen de término de curso, demuestra que nada se ha aprendido en realidad.

Referente a la música, los deportes y la instrucción militar, el concepto del sobre-aprendizaje nunca se ha perdido. En la armada, se emplea mucho tiempo en desarmar y volver a armar las piezas de un arma, hasta que se adquiere la habilidad de hacerlo con los ojos cerrados. En el aprendizaje para tocar el piano, las escalas se repiten miles de veces. De esta manera no será necesario dedicar mayor atención cuando la habilidad se ponga en práctica, y la atención se concentre en habilidades más finas como las maniobras tácticas o la interpretación musical. Bajo presión, las habilidades no le fallarán a la persona.

El sobre-aprendizaje le debe resultar familiar a todos los que manejan un auto; miles de horas de práctica han puesto a la habilidad en automático. Todos los mecanismos automáticos tienen de hecho conciencia, o de otra manera, han sido sobre-aprendidos de esta manera, y no se soltarán de su lugar a menos de que sean reemplazados por nuevas formas de pensar y actuar sobre-aprendidas. Es poco conocido que el cerebro se puede reprogramar en el transcurso de la vida, y tranquilizador para quienes estamos determinados a romper con nuestras limitaciones evolutivas.

Otro aspecto clave del aprendizaje es la necesidad de mejorar habilidades y adquirir conocimientos, en pequeños pasos incrementales, cada uno de los cuales sea manejable. El tamaño del incremento variará para cada estudiante de manera que un elemento que lo desafíe mantenga su interés. Con este enfoque gradual, el estudiante no se verá abrumado por demandas que estén más allá de sus capacidades. Además, al sobre-aprender en cada incremento, el patrón de hábito es estimulado continuamente hacia el desarrollo de una mayor capacidad. El cerebro es capaz de sustituir el patrón anterior por uno que sólo es ligeramente diferente; de esta manera sólo es necesaria una “reescritura” menor.

Aunque por un tiempo el estudiante pueda realizar el ejercicio con un grado de dificultad más elevado, el nuevo patrón será muy diferente del anterior y no lo reemplazará de manea estable; el límite de la habilidad pronto se alcanzará. Al final, el acercamiento por incrementos graduales logrará construir un mayor grado en la habilidad que el que se hubiese conseguido por ir a marchas forzadas, y la habilidad conseguida será completamente estable.