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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Espacio Simbólico




Tenemos la ilusión subjetiva de que somos capaces de manejar una gran cantidad de variables de forma simultánea. De hecho, nuestra capacidad de mantener varios asuntos al mismo tiempo en nuestras mentes, está limitada por nuestro “espacio simbólico” mental. Se necesita una habilidad para representar al menos cuatro símbolos, para ser capaces de percibir en dos dimensiones, como dibujar una gráfica con dos ejes. Es necesario un espacio simbólico de ocho para las tres dimensiones, como las esquinas de un cubo. Con cuatro dimensiones (al añadirle la dimensión del tiempo al espacio tridimensional) se necesita de un espacio simbólico de 16, un nivel alcanzado por sólo una de cada diez mil personas. Para percibir una quinta dimensión (tal como el elemento de la elección causativa - la dimensión espiritual ajena al espacio-tiempo), se requeriría un espacio conceptual simbólico de 25. Así que básicamente, con un espacio simbólico promedio de sólo siete -siete números son recodados en una secuencia antes de que hayamos perdido el primero- apenas somos capaces de pensar en tres dimensiones, eso, haciendo un esfuerzo.

Este principio de atención espacial simultánea es una habilidad del cerebro derecho, y es de suma importancia para la creatividad, porque hacer uso del espacio simbólico: una cadena de ideas, hechos y percepciones, que pueden ser interrelacionados y comparados, para que en el proceso se perciban nuevas relaciones y nuevas ideas de forma intuitiva. Al expandir el espacio simbólico, se facilita la adquisición de cadenas multidimensionales de “conocimiento enriquecido”, del que se derivará una mayor compresión. Técnicas como el dibujo, contar cuentos y la visualización mnemotécnica, practicadas como se propone al final de este capítulo, involucran interacción con la comunicación del cerebro derecho. A medida que el espacio simbólico se va expandiendo, quedan expuestos los bloqueos hacia la comunicación del cerebro derecho (en términos de emociones reprimidas). El individuo va tomando el control de forma progresiva, y se vuelve objetivo en relación a su espacio y experiencia interior.