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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Disturbios y Traumas




Muchos factores biográficos están contenidos en la estructura de un COEX. Pueden provenir de diferentes periodos de la vida de un individuo, pero tienen como denominador común una fuerte carga emocional de la misma calidad, o el factor de que comparten “factores de alteración“ conectados. Estos interactúan con la existencia cotidiana; experiencias nuevas y relaciones interpersonales.

Su reactivación se ocasiona por similitud con las circunstancias del presente respecto a las que le dieron origen, en particular si fueron traumáticas. Las actitudes del presente, emociones, sensaciones y sufrimiento, también pueden conectarse con el contenido de un COEX y transmitirle su carga. Esto estará sucediendo debajo de la superficie, o la persona puede que se de cuenta de un trauma o patrón específicos que han sido reactivados y que claramente se encuentran “fuera del tiempo presente”. Por ejemplo, una persona que todavía sufre el duelo por la pérdida de un ser amado, o una persona que continúa asustada por una experiencia de muerte, pueden tener este tipo de perturbación. La persona puede sufrir “regresiones” cuando el trauma se reactiva.

El individuo puede no ser capaz de recordar las experiencias de su vida que se relacionan con el material del COEX que ha sido reprimido. Puede no ser capaz de relatar lo ocurrido en el incidente o acerca de áreas de su vida que están relacionadas con el COEX, o hablar de ello con libertad con las personas que estuvieron involucradas u otras en quienes encuentra un parecido.

Es inevitable que un COEX negativo tenga una estructura problemática; un debo versus un no puedo, un esfuerzo o intención que es acompañado por un esfuerzo o intención en contra. Lo característico de este tipo de perturbación es el no saber qué hacer o no tener idea de cuáles puedan ser los resultados, dado a que las consecuencias en ambos casos, resultan desagradables. Una resolución, requiere enfrentar los hechos por completo, entendiendo todos los puntos de vista y la voluntad de comunicar para que algo se haga. Visto en su totalidad, se convierte en una situación donde siempre habrá algo qué hacer.

Los actos fallidos y la necesidad de negar su conocimiento, es otro factor que puede formar parte de un COEX que se experimenta y afecta la vida en el presente; el origen de la culpa y la hostilidad. Una persona que no ha sido capaz de resolver el problema de manera satisfactoria se sentirá “obligada” a cometer un acto fallido. Podemos sentirnos bastante alterados si sentimos que hemos cometido algo cruel o injusto hacia otra persona, en particular si esto es algo que tenemos que ocultar, y aun más si alguien lo descubre. Entonces es probable que racionalicemos el acto fallido para justificarlo y encontrar razones por las que lo merecía para ya no sentirnos equivocados.

Una relación satisfactoria con otra persona, requiere de buena comunicación, comprensión mutua y empatía. Si hay una falla en cualquiera de estos factores; por ejemplo, si no hemos estado de acuerdo y tenemos una discusión, se produce un disgusto; ya no volvemos a hablar con el otro nunca más.

Un disgusto ocurre cuando existe un desvío en relación a lo que se deseaba o se esperaba; un cambio no deseado o una ruptura de la relación. Es inevitable que estos disgustos tengan consecuencias emocionales; una relación pobre ocasiona una disminución en el tono. Las personas pueden tener disgustos con objetos o situaciones, si existe una disminución del control o la compresión; por ejemplo, yo puedo disgustarme porque mi auto se descompuso y de pronto me siento mal. Uno puede disgustarse por las frustraciones y la espiral de aprendizaje negativa de un COEX adverso-a-la-supervivencia, y estar disgustado con el contexto y situación del COEX.

El control voluntario sobre las situaciones puede alterarse si alguien evalúa las circunstancias de manera diferente a usted, en particular si le impone su punto de vista al decirle lo que debería o no hacer. Una desaprobación de lo que ha hecho o de sus aptitudes, puede también causar alteraciones.

Junto con estos factores, están las decisiones que se han tomado al confrontar situaciones estresantes o de ansiedad, y que se han convertido en ideas fijas que sirven de mecanismos de defensa. Es el sufrimiento emocional o la amenaza de que suceda, lo que origina las ideas distorsionadas. Cualquier persona es de la opinión de que tiene razón en lo que piensa, de otra forma no lo creería. Pero puede estar equivocada; puede tener toda clase de apreciaciones e interpretaciones equivocadas, información falsa y engaños, y apegarse a ellas de tal manera que crea, naturalmente, que tiene la razón.

Las consideraciones fundamentales de su sistema de creencias, las cosas que le han hecho sentido en confusiones del pasado, no pueden cambiarse con tan sólo razonarlas, porque se mantienen en su lugar por la fuerza por una falta de voluntad para confrontarlas.

Todos los mecanismos de defensa son formas de mentir. Una deformación de la verdad, para nosotros y para los otros. Gurdjieff insistía en que la mayoría de las personas mienten la mayor parte del tiempo. No saben que mentir hace que las cosas empeoren. Cuando uno sabe que está mintiendo de manera deliberada, la percepción de la realidad puede ser adecuada. Si nos identificamos con la mentira y la vivimos como si fuera cierta, nos engañamos a nosotros mismos; la percepción se distorsiona.

Con frecuencia pretendemos conocer una verdad que no nos es posible conocer. Las personas tienen la costumbre de hablar acerca de cosas que no pueden saber como si supieran de ellas; por ejemplo, pretender conocer cuáles son las motivaciones y sentimientos de los demás, es imaginario en realidad. El hombre imagina cosas para complacerse a sí mismo, y luego empieza a creer lo que imagina, o al menos una parte de ello.

A veces mentimos para evadir nuestra naturaleza esencial. Podemos decirnos y a los otros, “Todos lo hacen, no tiene la menor importancia”, cuando algo en nosotros sabe muy bien que no vivimos a la altura de nuestra naturaleza verdadera: la integridad del Ser Superior.

Hay cuatro manifestaciones que demuestran las mecánicas básicas en el hombre cuando son compulsivas y lo comprometen: mentir, imaginar, emociones negativas y hablar. Suceden tan rápido, son tan habituales e imperceptibles, que no las notamos, y no las queremos notar porque son mecanismos de defensa.

Represión, invalidación y no reconocimiento, son mentiras utilizadas para encubrir la verdad y mantenerla subconsciente, para mantener el estatus quo y evitar enfrentar la realidad o los sentimientos verdaderos en uno mismo. Son mecanismos de defensa que se utilizan de forma inconsciente, habitual y automática, vinculados a todo aquello que no queremos ver o conocer para que no emerja lo inaceptable. Pueden ser sentimientos que son opuestos o permanecen dominados por nuestras más profundas convicciones. Si se activa un sentimiento o deseo inaceptable, nos distanciamos de el, negamos su pertenencia -“Yo no fui, eso no me pertenece”- y nos identificamos con otros aspectos en nosotros, una sub-personalidad que no se atreve a tener esos sentimientos o deseos. Así que negar la propiedad, es una mentira primaria o mecanismo de defensa.

La proyección es otra defensa; cuando surge un sentimiento o deseo inaceptable, se etiqueta como “esto es lo que algún otro siente, necesita o desea”, tal como esa persona que está ahí. Se niega su propiedad y se le transfiere a otra persona sin darnos cuenta, debido a una sugestión reactiva subconsciente del pasado que hizo inaceptable el sentimiento.

La racionalización es sustituir una racionalidad plausible y aceptable, por un sentimiento inaceptable. Con este mecanismo de proyección, una mentira se encubre con una verdad. La mente racionaliza fallas, encuentra excusas acerca de porqué no debería hacer algo. ¡Nos engañamos y tenemos la audacia de creérnoslo!

En palabras de Ayn Rand: “La racionalización encubre el proceso de darle a nuestras emociones explicaciones falsas y justificaciones para esconder nuestros motivos, no sólo de los demás, sino más bien de nosotros mismos. El precio de racionalizar es la distorsión de la propia facultad cognitiva; en lugar de percibir la realidad, la realidad se deforma para encajar con nuestras emociones.

Sin un compromiso determinado para la introspección, no podremos descubrir lo que sentimos, qué es lo que excita la emoción y cómo es que el sentimiento responde a los hechos de la realidad, o a una respuesta equivocada, o a una ilusión viscosa producida por años de vivir en el autoengaño. Los hombres que desdeñan la introspección, dan por hecho sus estados internos y dejan que sus emociones controlen sus acciones; pasan sus vidas batallando con conflictos internos incomprensibles, al tiempo que reprimen sus emociones dentro de patrones emocionales; lamentándose y perdiendo el control otra vez; con rebeldía contra el misterio de su caos interno, en un intento por desentrañarlo, dándose por vencidos, decididos a no sentir nada. Sienten en cambio la creciente presión del miedo, la culpa y la desconfianza en sí mismos.

La racionalización ocurre con frecuencia cuando una acción o acercamiento se considera como un acto fallido, ya sea porque los otros no lo consideran aceptable, o porque a la persona no le gusta experimentar el efecto que ocasionó, al no ser capaz de aceptarse como causa del efecto. Por ejemplo, para ser responsable por ello, puede justificar su actuar y encontrarle un motivo. Entonces su actuar se convierte en otra falta; en vez de buscar el acercamiento, ahora se encuentra en oposición, y por tanto renunciará. Después de esta ruptura en las relaciones, el motivo será utilizado para pensar que tiene la razón y es el otro quien está equivocado; una interpretación equivocada que se fija en su mente como una forma de manejar a las personas y al mundo. Un mecanismo de defensa que es inconsciente (sin haber revisado la nueva realidad) para ayudar a la supervivencia. En efecto, renunciar ante el estado inferior del ser, se convierte en una solución segura; una manera de continuar hacia la meta original y a la supervivencia, sin tener que enfrentar la oposición encontrada con antelación.

Adoptar, por su valor de supervivencia, otra identidad, punto de vista, idealización o idea fija, es la habilidad de darnos la razón y sentirnos bien, y hacer que el otro esté equivocado y no se sienta bien; una solución segura. Una visión de las cosas en el pasado en la que sintió que estaba al servicio de la supervivencia. Cuando la solución se usa de forma reactiva, sin ser revisada en el tiempo presente, es poco probable que esté basada en la realidad de la situación presente para ser equitativo y tener un comportamiento racional, y esto prevalece en todas nuestras transacciones y pensamientos.

Todos estos factores permanecen unidos dentro del COEX, y el COEX se mantiene en el tiempo presente. Por ejemplo, una decisión tomada en el pasado, puede haber sido la solución a problemas con el deseo de mantener secretos los errores que continuaron por un trauma que se ocasionó por habernos visto obligados a hacer lo que no queríamos, y por tanto habernos criticado y flagelado por ello. Al dramatizar estos factores ahora, ocasionan más alteraciones y disgusto, dado a que las decisiones tomadas en el pasado pueden ser irracionales en el contexto presente, y las respuestas emocionales del pasado serán en consecuencia inapropiadas.

Estas son las cosas que le inquietan a la persona y le causan estrés; severas alteraciones y pérdidas; disgustos interpersonales; dificultad para tomar decisiones; conflictos internos y externos; culpa y reproches a sí mismo; miedo y expectativas de ser humillado; rechazo y abandono; y las ideas fijas (no necesariamente racionales), creencias y decisiones que se tomaron en el pasado y que ahora dominan su vida. Subyacentes a éstas, se encuentran las estructuras del COEX que contienen las constelaciones de experiencias asociadas y decisiones comunes a una situación o aspecto recurrente en la vida en particular.

En cualquier momento su atención puede quedar fijada en una discusión o realidad inaceptable, que involucra rupturas en la comunicación, entendimiento y empatía con otro, y que es “clave” en las relaciones; en un problema actual; en una negación casi descubierta por otro; en un acto fallido por el que sintió vergüenza o culpa; en la evaluación que alguien está haciendo de usted y que afecta su libertad para escoger; en una invalidación donde resulta afectado; o en una “manera de evadir” sus problemas.

Estos son factores que ocasionan compulsiones e inhibiciones, le impiden funcionar de manera estable en el presente con la habilidad de confrontar y comunicar, y ocasionan inversiones de un estado de motivación a otro; así que deben observarse en la consulta preliminar junto con los mecanismos de defensa que utiliza para mantener lo anterior en su lugar y hacer que las soluciones estén “bien”. También, cuando sea necesario, hay que revisar los traumas de su vida (físicos y emocionales) que se encuentran debajo de éstas alteraciones cuando son descubiertas y reactivadas. Estos factores desaparecen cuando se han examinado por completo. Usted ha regresado al origen del COEX, partiendo del Ser Esencial hasta llegar al Ser Superior, que al reconocerlo, adquiere poder sobre el.