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P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Dominio Télico




La tendencia en un individuo a pasar más tiempo en un modo de motivación en particular, puede convertirse en una característica dominante de su personalidad (disposición general). En cualquier momento, el estado operativo de la persona (disposición) puede diferir de acuerdo a la manera en que percibe e interpreta las circunstancias del momento.

Para juzgar el grado de dominancia télica, deben considerarse los siguientes factores: seriedad - el individuo orientado a lograr “metas importantes” en vez de otras que sean simples excusas para estar en actividades llevaderas; planeación - tendencia a hacer planes detallados en lugar de resolver las cosas según se presentan; evasión - tratar de evitar situaciones que generan excitación intensa.

Las personas con dominancia télica son cautas, serias, utilizan la negación, el desapego y la planeación cuando enfrentan la excitación de forma desagradable. Son conscientes de sí mismas, inhibidas y limitadas en su repertorio sexual. Carecen de creatividad y tienden a comportarse de manera obsesiva por su incapacidad de entrar al estado paratélico. Tienden a ser más realistas y menos optimistas, y cuando enfrentan alguna tarea, es más probable que teman el fracaso a que tengan la esperanza de tener éxito. Esta anticipación al fracaso los conduce a involucrarse con un mayor nivel de planeación y ensayo; son muy conscientes del tiempo. Desean familiaridad y estabilidad, y son menos graciosos que sus contrapartes paratélicos; ir de fiesta y bailar no son su fuerte, y es probable que prefieran la música clásica. Como estrategia, se centran de forma introvertida en resolver problemas (“pienso antes de decir o hacer”) con desapego (“primero voy a ver qué pasa”). Debido a la falta de excitación, se sincroniza muy poca de la corteza cerebral. Tienden a tener una mayor sensibilidad al dolor, a la tensión muscular crónica, y a problemas circulatorios y del corazón como resultado a una sensibilidad exagerada hacia las contingencias cotidianas de la vida. Este es un modo usual de comportamiento ante la vida de la “clase media”, profesional y bien educada (por supuesto, esta descripción corresponde a un caso extremo).

El regocijo por reírse es una experiencia particular del estado paratélico. Debido a la emergencia del humor y el ingenio, las personas con dominancia télica pueden revertir su estado a uno paratélico, y la risa les ayudará a lograr excitación placentera.

La persona poco consciente, con dominancia paratélica, tiene las motivaciones opuestas, tiende a ser errático, teme el aburrimiento, busca sensaciones emocionantes. Le cuesta trabajo revertir a la relajación télica por rechazo a la manera de pensar de parte izquierda del cerebro, debido a experiencias desagradables en la escuela. Es un estado típico de la “clase trabajadora” y de muchos jóvenes de hoy día que carecieron de recursos educativos y fueron criados por la televisión en una “relación que no implica esfuerzo”. Fuman, se emborrachan y comen con exageración; asisten al futbol, los billares, les gustan los programas de concursos, la pornografía, robar. Una vida al estilo “sexo, drogas y rock and roll”. Viven emociones baratas y una vida ingenua, porque no existe una visión. Los sujetos que sufren de dominio paratélico son afectos al pensamiento mágico (“espero que ocurra un milagro”) y se enfocan en lo positivo (“la esperanza nunca muere”). Es su manera de arreglárselas.

Ambas dominancias son estados de baja excitación, desvinculados del potencial real para vivir una vida profunda. Ambos son determinados-por-otros, impulsados por el miedo y las necesidades no satisfechas, así que son presa de los anunciantes y resultan fáciles de influenciar por los medios. Si el miedo prevaleciente en los dominados por la influencia télica se encuentra fuera de control, algo malo sucederá. El miedo de los dominados por la influencia paratélica a la baja excitación y el aburrimiento, sin tener la habilidad télica para concebir metas que valgan la pena, busca maneras de encontrar excitación que no requiera de mucho esfuerzo de su parte.

En un estudio hecho en la Universidad de Sussex, entrevistando personalidades extremas en dominio télico y paratélico, se les pidió que describieran un día (típico) en particular. Los sujetos télicos tendieron a dar detalles, especificar horarios, describir rutinas y metas que condujeran a fines concretos. Los sujetos paratélicos destacaron algunos momentos no necesariamente en orden y algunas veces exagerados, en busca de una gran variedad de actividad espontánea. Es curioso que el género de los sujetos no marcó una diferencia en estas tendencias.

El siguiente extracto es de un sujeto con dominancia télica:

“Todos mis días transcurren uno detrás del otro, en general son el mismo. Trato de mantenerlos de esa manera. Me gusta trabajar en base a rutinas. Encontré en el ejército, en el que estuve durante un año, que las rutinas te permiten conservarte como eres y fortalecer como eres. Eso me gusta. Así fue para mi el día de ayer:
“Me levanté a la 10:00, fui al baño, me lave las manos, utilicé el inodoro y luego me volví a lavar las manos. Después tomé una ducha, me lavé los dientes y me sequé con mucho esmero. Fui al gimnasio a entrenar y levantar pesas. No me fue posible hacer mi rutina completa porque había un problema con el agua y no se podía nadar. Esto perjudicó mi rutina. Luego fui al banco a tramitar un préstamo y le llamé a mi padre para que me diera su opinión profesional en relación a qué hacer con el dinero. Me pidió que le llevara los papeles de la solicitud para que él hiciera los arreglos pertinentes. Entonces regresé a mi departamento a las 13:00; comí una manzana y bebí un vaso de jugo de naranja; la gente come de más, yo cuido mi figura. El compañero con el que comparto el departamento tiene un perro al que a veces saco a pasear. Esto me parece muy divertido. A las 15:00 llevé al perro a que me acompañara a ver una ponencia de estudiantes relacionada con las rentas. Me parece que esa ponencia no fue convincente, hay mejores formas de pagar la renta. Cuando volví al departamento encontré una nota del casero que me informaba que le debía dinero de la última cuenta telefónica. Esto no era cierto. Ya le había pagado la cuenta. Le escribí una carta y me dirigí al correo para enviársela. Me disgustó mucho esa carta… No la esperaba, era un error. Esos errores me molestan mucho, no deberían suceder. Entonces preparé la comida y después hice mi rutina diaria de ejercicios. Pienso que esto es importante. Luego fui a la tienda a comprar una barra pequeña de chocolate. La gente que se encontraba ahí estaban viendo un partido de futbol entre México y Argentina. Parecía interesante y la gente estaba entusiasmada, pero yo tenía trabajo qué hacer, así que regresé a mi departamento. Empecé a trabajar pero en el piso de arriba estaban viendo la televisión y gritaban cada vez que se presentaba una ocasión de gol, así que no me dejaban trabajar tranquilo, decidí subir con ellos a ver el partido. Una vez que terminó, bajé y me puse a leer un poco más. Esto lo hice hasta las 01:30, cuando me dispuse a ir a la cama. Casi me dormí de inmediato.
“Mi entrega para terminar la traducción es mañana. Necesito terminarla o de otra manera le fallaré al resto de los integrantes de mi equipo, cosa que no debo hacer. También necesitaré ir a una revisión con el profesor González. No es un buen profesor, pero es importante asistir debido a que es en verdad importante para mi futuro. Intentaré entrenar otra vez en el gimnasio, y si termino la traducción saldré a dar un paseo con el perro o ver un poco de televisión. Nada se interpondrá en que termine mi traducción; ¡ese será el evento más excitante de mi semana! (leve sonrisa).”
El sujeto paratélico a continuación:
“Sí, bueno… eh… dormí más de la cuenta… no me sentía bien desde el día anterior… y, eh, necesitaba dormir… así que me quedé dormida; parece que mi despertador no funcionaba. Llegué al salón de lectura una hora tarde. Se suponía que debía acudir a un taller de lectura y a dos seminarios, pero no asistí. En su lugar estuve conversando con un tipo que me agrada y convenimos ir juntos al cine, así que fui a casa a bañarme, me lavé el cabello y estuve un rato disfrutando el sauna; estuvo bien. Ni pensé en la escuela... ¿para qué?, la estaba pasando bien. Comí con el tipo con el que había quedado, entonces mi amiga se nos unió y ambos decidimos llevarla al aeropuerto. Me dio un poco de nostalgia, ya que mi amiga es de mi misma ciudad y se va de vacaciones por unos días. Entonces David me llevó al cine a ver “Fama” (otra vez). Me gusta esa película porque todas las veces cambia mi perspectiva, eso me gusta. Luego fuimos a su departamento y jugamos damas chinas. Tuvimos relaciones y después regresé a casa. Me parece que le gusto de verdad, pero a mi no me parece para tanto. Llegué a casa muy tarde… y muy cansada.
“¿Qué día es mañana? Ah, sí, viernes. No… jueves, ¿o es? No lo sé. Creo que hoy intentaré hacer algo de trabajo. Después iré a ver a la familia y me quedaré para la cena. Me quieren mucho… ¡y necesito algo de comer porque ando corta de dinero! Si te interesa, e intentado ir desde hace dos semanas, pero siempre algo se interponía.”
Esto sirve de referencia para entender la gran diferencia que existe en los valores y formas de vida de estos dos extremos. No es difícil prever las dificultades que habría para que hubiera empatía entre los dos, y cómo es que esas diferencias resultan en falta de entendimiento e intolerancia social, política y económica.