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Deporte




En la escuela, incluso en los juegos organizados, se convierte en un asunto grave al involucrarse el prestigio personal y el de la escuela; la diversión queda como un elemento reprimido. La naturaleza paratélica del deporte se comprende poco, incluso al nivel del entrenamiento en los deportes profesionales. Las técnicas de relajación se utilizan como una panacea para resolver el nerviosismo (por ejemplo, con afirmaciones subliminales, auto-genéticas y meditación con biofeedback). Este recurso no tiene valor alguno para poder despejarse y ahorrar energía mental para cuando sea necesaria, ya que esto disuade a la persona en estado télico a experimentar estados de alta excitación y ansiedad, confrontar los efectos resultantes de la ansiedad que la ocasionó, y aprender a ser capaz de invertir la alta excitación en conciencia paratélica. El uso de estas técnicas en el control del estrés y la mejora personal tiene las mismas limitaciones.

Sin embargo la excitación alta es la esencia de la participación paratélica, donde las habilidades se practican sin pensamientos dubitativos y nerviosismo que las inhiba. Las personas participan en el deporte como una oportunidad de experimentar alta excitación placentera con seguridad. La atención se debe poner en ayudar al individuo a entrar al modo paratélico y mantener una elevada participación. Esto requiere ayudarlo a superar las inversiones paratélicas: los patrones de respuesta neurótica que encarnan el pensamiento distorsionado. Junto a esto, al individuo se le debe enseñar a mantener su participación al tiempo que accede al darse cuenta télico; ello exige la integración adecuada de los hemisferios izquierdo y derecho.

Estos principios aplican para cualquier actividad creativa o de habilidades. La necesidad de excitación elevada en el rendimiento se reconoce de otras maneras; por ejemplo, el entrenador estimula al equipo con palabras de ánimo. En esa acción se reconoce que el miedo escénico puede mejorar el rendimiento. Pero ambos son estados télicos: existe la esperanza y la expectativa de que se producirá una inversión al traducir la tensión en participación paratélica tan pronto inicie el juego. Sin embargo, existe el temor de que pueda ocurrir una inversión de regreso al modo télico en cualquier momento, y que un distanciamiento inhibidor resulte en “muerte escénica”.

Quienes participan en deportes de alto riesgo, como carreras de motos y escalar en roca, experimentan regocijo cuando se enfrentan y superan el peligro (al tomar riesgos dentro de su experiencia y competencia, son capaces de mantener el estado paratélico). El proceso de convertir la ansiedad y el miedo en emoción agradable, es el componente esencial de la participación.

La mayoría de la gente es capaz de identificar una actividad que intentó inicialmente con un cierto grado de temor, sólo para encontrar que al dominar las técnicas involucradas disfrutaron de una agradable sensación. Para algunos pudo haber sido su primer salto desde el trampolín de 3 metros en la piscina; su primer intento de hablar en público, o conducir un auto por primera vez. Para otros, puede haber sido el primer intento de navegación por los rápidos en una canoa; un salto en paracaídas; escalar por un acantilado, o surfear grandes olas. Ahí se produce una inversión en el modo de interpretar la alta excitación como ansiedad, para ser ahora interpretada como excitación.

Se ha despertado un gran interés en conseguir estados alterados de conciencia en los deportes. La alta excitación paratélica se percibe como una “experiencia pico” de participación fluida, donde el tiempo pierde su significado. El individuo experimenta felicidad completa; pérdida del miedo, inhibiciones, debilidades e inseguridades que solemos tener. Estos son momentos de gran madurez y regocijo, en las que hay una gran sensación de unidad, fortaleza interior e integridad del ser. La persona experimenta fascinación y sobrecogimiento mientras es “atrapado” por la experiencia. Este es el mismo proceso que experimentan los místicos, artistas, y cualquier persona que es capaz de vivir la vida con intensidad.

Esta inversión puede operar en sentido opuesto, provocada por una amenaza inesperada, un error al conducir, caer de la bicicleta, o cualquier otra “sorpresa”. Por tanto, las inversiones entre la ansiedad y la excitación pueden durar poco tiempo o ser permanentes. La pérdida de forma en los deportes se debe a la inevitable inversión en la motivación, donde el jugador se vuelve incapaz de sostener la excitación cuando participa y los intentos por lograr alta excitación se convierten en ansiedad télica.