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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Identidad Personal




El ego, al haber establecido un sentido de unidad entre la mente y el cuerpo, y un sentido de continuidad del tiempo (a través del programa semántico), se proyecta en el papel de ejecutante del esquema arquetípico del ciclo de vida, que es sistemáticamente codificado dentro del Self genético. El ego procede a realizar esta función con la creencia de que es un agente libre, el dueño de su destino, el capitán de su alma. De hecho, no es sino una fragmentación, un aspecto del Self que se manifiesta en el espacio y el tiempo. En el curso de ser actualizado, el Self arquetípico se encuentra inevitablemente limitado por las circunstancias de la vida respecto al crecimiento del individuo; especialmente por la personalidad, la cultura de sus padres y la naturaleza de su relación con ellos.

Encarnación implica sacrificio, eso significa fragmentación y distorsión del estado arquetípico indiferenciado. Muchos aspectos del Self serán inaceptables para la familia y el medio cultural, y serán reprimidos; mientras que otros permanecerán como potencial arquetípico, que puede o no ser activado posteriormente. El alcance de esta distorsión es el factor que hace toda la diferencia entre la neurosis, la salud mental y la trascendencia individual del Self. La larga lucha en la vida de cada individuo para lograr alguna resolución de la disonancia entre las necesidades de la personalidad consciente y los dictados del Self, y descubrir el aspecto de la individualidad que sintió de manera intuitiva para trascender ambos estados, está en el mismo centro del proceso de individuación.

La individuación no es vivir a ciegas el ciclo de vida, es vivir consciente y responsablemente, y es, en última instancia, una cuestión de ética. Se trata de un intento consciente de desarrollar el programa universal de la existencia humana en la más completa expresión posible en la vida de un individuo, y expandirlo más allá de esa programación, no sólo para uno mismo, sino como miembro integrante de la raza humana.

Lo que parece que somos -para nosotros y para los otros- es sólo una fracción de lo que podemos ser. Este es el secreto del “Divino descontento” en el hombre. Sin embargo, para aquellos que tienen oídos para escuchar, el llamado a individuar (“la voz interior de Dios”) es transmitido constantemente al ego por el Self, procedente de Ser Superior. Lamentablemente, la recepción se obstruye a menudo por la interferencia del subconsciente reprimido, y esa es nuestra preocupación manifiesta en la lucha por la supervivencia, ya que pocos de nosotros escuchamos esas incitaciones internas para una mayor autorrealización.

La mayoría de nosotros todavía no hemos entendido la dimensión de nuestro Ser, que no está codificado genéticamente sino que es el operador de la bio-computadora humana y, en última instancia, el creador o meta-programador de este sistema de información en el que vivimos. Esta comprensión, es un proceso de diferenciación de los diferentes aspectos del Self que nosotros amontonamos dentro de una identidad (“Yo”) en un (el actual) estado de conciencia.