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P S I C O L O G Í A     ●    F I L O S O F Í A     ●    E S P I R I T U A L I D A D
P A R A    D E S P E R T A R    L A    C O N C I E N C I A    Q U E    N O S    H A C E    H U M A N O S


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Hacia el Self Verdadero




En el capítulo tercero tratamos determinados aspectos de los traumas, la integración de los hemisferios y la reparación del uso incorrecto del espacio interior. El trabajo en estas tres dimensiones reducirá significativamente la tensión de fondo y las discapacidades derivadas de la neurosis, y mejorará las habilidades del individuo, tanto en comprensión como en capacidad de acción. Aunque esto constituye un recurso eficaz, las nuevas libertades son libertades dentro de una realidad limitada por los estrechos sistemas de creencias. En resumen, uno puede convertirse en un mejor hombre de negocios, o una mejor ama de casa, pero puede que todavía no haya cuestionado la validez de esos roles.

En contraste, el trabajo en los niveles superiores de la jerarquía de Maslow, se refieren a cambiar el paradigma y adquirir la mayor libertad posible dentro de una realidad sin límites. El objetivo es lograr la independencia en el campo unificado de la vida, en lugar de ser dependiente de este; saber que uno es el creador de las creencias propias, en lugar de desconocer el efecto de las creencias impuestas (trance cultural). Esto involucra reparar la escisión mente-cuerpo: integrando la reflexión, sentimiento, emotividad, sensibilidad y los aspectos de movimiento del Self.

Esto puede ilustrarse en el contexto de recordar un estado previo de conciencia. Si ese estado anterior en el pasado le ha permitido mejorar el desempeño a un estudiante, y si puede recrearlo, este será un recurso valioso. Al recordarlo en su totalidad, el estado original puede ser rehabilitado.

Sin embargo, para que esto sea significativo y estable, el conjunto de la personalidad de ese estado necesita contactarse, re-experimentarse y reinstalarse en el momento presente; los aspectos cognitivos (pensamientos, actitudes, decisiones, creencias, motivaciones, recuerdos, imaginación); los aspectos emocionales (emociones, necesidades y deseos); y los de comportamiento (percepciones que son acciones externas: comunicaciones y eventos de uno mismo y los otros, ya sea ver, oír, gustar, oler o tocar; y percepciones que son internas: la imagen corporal kinestésica, sensaciones, sexualidad, tensiones, dolores, movimiento). Cuándo los estudiantes han trabajado con éxito con la Psicología Transformacional, tendrán esta capacidad; lo que Gurdjieff llamó el “ Hombre recordándose a sí mismo”.

Una vez que ha aprendido a recordar y a integrar plenamente un estado-de-ego, el estudiante estará preparado para el siguiente gran paso en la Psicología Transformacional. Esto implica integrar la gama de los diferentes estados del ego, o “sub-personalidades” que se refieren a los roles particulares que la persona debe desempeñar en la vida, con el fin de sobrevivir y prosperar en diferentes circunstancias. En la medida en que estos roles se actúan sin darse cuenta que son respuesta a diferentes circunstancias o “campos” del medio ambiente, la persona dependiente de entorno vive una realidad limitada.

En esta tesis hemos examinado previamente el proceso de “identificación”. Por ejemplo, una persona puede ser cualquiera de los siguientes en diferentes momentos: un padre, un cocinero, un madrileño, un católico, y así sucesivamente. También puede introyectar comportamientos modelados por figuras importantes de su infancia, como su padre, madre, profesores y compañeros.

Toda figura del héroe inspira ser imitada. Además está toda la estructura arquetípica del inconsciente profundo. El típico estudiante, por lo tanto, tiene un considerable número de estados del ego o sub-personalidades, mostrando considerables modificaciones de comportamiento bajo el control de programas subconscientes muy poderosos. Pueden ser desconocidos entre sí, o pueden entrar en conflicto o interactuar. Cada uno puede tener su propia memoria independiente, y como sub-personalidad, tener componentes del Padre, Adulto y Niño, basados en la experiencia de su vida cuando fueron creados. Algunos estados-del-ego nunca podrán entrar en juego al estar bloqueados por los dictados de las voces de sus padres, y algunos sólo podrán expresarse indirectamente a través de estados de ánimo, sueños, enfermedades y compulsiones.

¿Cómo se desarrolla una sub-personalidad? Los bebés tratan de encontrar sentido en el mundo, no sólo responder a ciegas o automáticamente. De este modo, pronto encuentran que ciertas formas de relacionarse parecen funcionar; puede que estén consiguiendo lo que quieren, o a cómo no darle importancia si no lo consiguen, y así sucesivamente. Con el paso del tiempo, el niño considera que ha de relacionarse de forma diferente en diferentes circunstancias, lo que funciona con una persona no funciona con otra, o funciona de otra manera. Mientras tanto, los procesos de identificación se están llevando a cabo -diferentes enfoques y formas de ser son inventados, imitados, instruidos o representados instintivamente- y son interiorizados en sub-compartimentos de la personalidad o “Persona”. En todo ello existe un poderoso elemento de fantasía: los de una persona con pánico y rica imaginación, muy dispuesta a inventar historias y representar imágenes, exagerar, ignorar, hacer suposiciones y aparentar.

Karen Horney afirma que el principal factor determinante, es nuestra necesidad de seguridad; el primer programa de bio-supervivencia. Las sub-personalidades más básicas son creadas al principio de la infancia para atender las necesidades de seguridad. Más tarde es posible que presionemos a estas sub-personalidades para ganar aceptación y necesidades de autoestima, lo que puede suponer la adopción de diversas estrategias de manipulación, tales como el uso del erotismo, buscar ayuda, halagos o amenazas.

Así que alrededor de los cuatro años, el niño ha tomado algunas decisiones muy importantes sobre el mundo y sus relaciones dentro de él, y ha escindido varias regiones dentro de su Persona para tratar con la gente en situaciones que reconoce. Como Gurdjieff explicó: “Un hombre está dividido en una multiplicidad de pequeños Yos, y cada pequeño Yo separado, es capaz de llamarse a sí mismo por el nombre propio del hombre, para estar de acuerdo o en desacuerdo, para hacer promesas o decisiones, desde las que otro pequeño Yo tendrá que asumir la responsabilidad. Esto explica por qué las personas rara vez hacen lo que dicen”. El grado de aislamiento entre las sub-personalidades está directamente relacionado con lo dependiente del entorno que sea la persona.

Podemos empezar a ver como juegan nuestras sub-personalidades como si fueran de otros, y darnos cuenta de lo poco que se conocen entre sí. Una vez que se identifican y sus motivos son claros, ya no pueden ser representadas de forma reactiva e inconsciente. Cuando la luz cae sobre la Sombra, revela nuevos y valiosos territorios. Se experimenta también una gran sensación de alivio; por ejemplo, si digo “estoy celoso”, eso describe la totalidad de mí, y eso es abrumador en sus implicaciones. Pero si yo respeto la pluralidad en mí mismo y ya no veo la identidad del celoso como la totalidad de mí, entonces he ganado la distancia que necesito para observar, ver cómo adquirí y por qué la sigo utilizando.

En esta fase del desarrollo mental, uno adopta un “Self Supervisor” que se utiliza como punto nodal, o centro de observación y control. Fisiológicamente hablando, esto implica la creación de un centro estable en el cerebro frontal que es capaz de lograr alta excitación sin provocar ansiedad o defensas que se reactiven. Este se mantiene a cargo de las operaciones, pero se modifica continuamente y se amplia a medida en que se hace más evidente el Self real; hasta que finalmente se convierte en el Self verdadero que abarca todos los yos. Como estas sub-personalidades se revisan, la carga se libera, se genera un mayor grado de reconocimiento entre ellas, y se hace más fácil el acceso al Self Supervisor, en vez de que seamos dependientes del entorno. Mientras que antes el individuo puede haber estado constituido por un cierto número de personas separadas, ahora es menos probable que suelte la cuerda que le da el tirón de regreso al Self Supervisor; es como un actor que sabe que está actuando un número diferente de roles sin identificarse totalmente con ninguno de ellos.

Las guías esenciales del Self desenvuelven y regulan nuestro desarrollo. Sabe, al igual que una semilla, su destino eventual. Esto es lo que se entiende por individuación; crecer hacia lo que estamos destinados a ser. Definimos “quién soy” por nuestros roles en la vida, pero incluso cuando perdemos algunos de estos roles como resultado de cambios en las circunstancias, todavía existimos, todavía somos; ese es el Self Verdadero. En tiempos críticos de la vida -se quemó nuestro hogar, perdimos a un ser querido, o enfrentamos la muerte-, cuando nuestros roles se han desintegrado, esta comprensión transformativa permanece presente en nosotros.

Si existe esta comprensión sobre uno mismo, entonces al percibir a otros, uno también puede ver que un aspecto de la conducta de otro no es toda la persona. Somos capaces de escuchar a una sub-personalidad y ser justos, sin juzgar que la persona es ese comportamiento. Podemos esperar que el movimiento dialéctico ponga en juego la próxima sub-personalidad, quizás una directamente opuesta. Esto hace que escuchar y comprender sea más fácil, porque no nos hemos dado a la imposible tarea de comprender a una sub-personalidad mejor que a la persona en sí misma. Cualquiera que sea el modelo de la psicología en que estemos, casi siempre atravesamos por las sub-personalidades de una u otra forma. Puede ser el Ego, Id y Superego de Freud; los complejos y arquetipos de Jung; el Padre, Adulto y Niño de Berne; el perro dominante y perro dominado de Perl; los objetos internos de Klein; los idealismos de Horney; los programas de Leary; las identidades de simpatía y la escala de tono emocional de Hubbard; los centros superior e inferior de Gurdjieff; los estados de motivación de la teoría de la inversión de Apter; o las estructuras de identidad de Mumford. Cambian los nombres, pero la realidad sigue siendo la misma. Incluso el conductismo de Skinner tiene la versión “repertorio de conductas”.

El concepto de los roles en los que usted entra y sale libremente, es similar a todos los que se identifican con los personajes en el cine o teatro, que miran una pintura con los ojos del pintor, que se apasionan con un deportista, o quiénes pueden ver otro punto de vista en un debate; es un fenómeno universal, el juego de la vida. Al abordar las sub-personalidades, descubrimos roles que se adoptaron insidiosamente y han quedado adheridos, como un actor que sin saberlo continúa dramatizando papeles que ha desempeñado anteriormente.

A menudo sucede que una de estas sub-personalidades se convierte en un sirviente que asume más y más trabajo que hacer. Esta suele ser la más socializada de las sub-personalidades, y a menudo está estrechamente vinculada con los roles de hombre o mujer, a la que aludirá la mayor parte de la gente del círculo de la persona por sus expectativas, recompensas y castigos, en relación a las normas culturales. Es probable que esta sea la que está identificada con el cuarto programa socio-sexual que se registra al final de la pubertad, produciendo un rol sexual y social característico. Es la Persona con la que nos sentimos más seguros, sea quien sea que seamos realmente en esencia. Cuando la gente nos elogia y trata de levantar nuestra autoestima, o cuando tratamos de complacer a los otros, este el modo de ser y de conseguir se refuerza. Al mismo tiempo, habrá aspectos de la Sombra de esta personalidad sustituta que no son de su propiedad, que serán evidentes para los otros, pero desconocidos para la persona.

Lo trágico es que podemos engañarnos fácilmente por esto, al pensar que esta sustitución de existencia es nuestro verdadero Self: “es como todo el mundo me conoce y a quien se refieren, ¿porqué es que eso no es lo que realmente soy?”. Porque es producto de otra función más elemental, sobrevivimos mejor porque la produjimos. En la medida en que nos sentimos firmemente identificados con esta falsa personalidad, será peligroso atender las nociones de autorrealización, ya que eso significaría una forma de fomentar el ego, inflar esa identidad. Sólo hará más grandes nuestros defectos y los impondrá con más fuerza en las demás personas. Es probable que tengamos dificultades para reconciliar nuestra santidad imaginaria con nuestra humanidad. Como Perls dijo, “es la diferencia entre la autorrealización y la realización de la auto imagen”.

Esta “Persona Suplente” debe ser localizada y descargada por completo. Deberá desarrollarse un Self Supervisor, ya sea desde la Persona Suplente o desde cualquier otra sub-personalidad prominente, de ello emergerá el Self verdadero. Cuanto más podamos trabajar con las sub-personalidades y conocerlas, usando un procedimiento adecuado, más fácil será ver que ninguna de ellas es el Self verdadero. Y cuando por fin permitamos ponernos en contacto con el Self verdadero, encontraremos que no tenemos que tomar medidas especiales para hacer frente a nuestras sub-personalidades; ellas se hacen cargo de sí mismas y se convierten en facetas de colores con mucha luz que ya no hacen daño. Se convierten en roles que tenemos o usamos, en lugar de interpretarlas como si fueran el Ser.

Esto puede ser difícil de creer, sobre todo porque generalmente hay algunas que parecen malas, destructivas, negras y horribles. Este es el arquetipo de la Sombra, como Jung describió: “Lamentablemente el hombre es en parte menos bueno de lo que se imagina o quiere ser”.

Todo el mundo tiene una sombra; cuanto menos el individuo la haya manifestado en su vida consciente, lo más negra y densa que esta será. Si una identidad es consciente, uno siempre tiene la oportunidad de corregirla, pero si está reprimida y aislada de la conciencia, nunca se corregirá. La sombra es responsable de las reacciones explosivas en momentos en que no nos damos cuenta, pero no es necesario destruirla, ya que contiene una gran cantidad de energía y entusiasmo encerrados, que cuando se liberan pueden hacer más viva y espontánea a la persona. Hay un montón de amor y enojo vinculado a ese odio congelado, que cuando se derrite y empieza a fluir, produce resultados increíblemente hermosos.

La manera en que tratamos a las personas en nuestro entorno, está estrechamente relacionada con la forma en que tratamos a nuestras propias sub-personalidades. Si la primera reacción a una sub-personalidad que se ha considerado como mala, es “extirparla, destruirla”, esta será tal vez la actitud hacia los enemigos sociales, políticos o de negocios. En primer lugar, esas reacciones (para reconocer las propias sub-personalidades), están estrechamente relacionadas con los factores opuestos que ocasionaron la aprobación de las identidades, y desde entonces han sido interiorizadas o proyectadas de forma reactiva como mecanismos de defensa.

En última instancia, queremos que todas las sub-personalidades sean vistas simplemente como filtros integrados al Self verdadero. Usar de esta manera el término “Self verdadero”, sugiere que las sub-personalidades en cierto sentido son falsas, y en la medida en que son independientes, son falsas. Ellas no son una expresión adecuada de “quién soy”. Se trata de versiones parciales, improvisadas para cumplir un propósito particular al que recurrimos por pánico ante la necesidad de elegir.

Para liberarnos de la hipnosis de los campos externos, el Self debe recuperar el poder. Cuando su identidad se establece firmemente en el Self, determinar quién es usted ya no depende del mundo exterior. Usted se habrá liberado del yugo que lo ha mantenido atado a las cadenas de los campos externos. Es a lo que Krishnamurti llama: “darse cuenta sin escoger, darse cuenta sin necesitar”. Sin necesidad, nuestra percepción es clara y objetiva, no hay temores o compulsiones. Es el poder de la libertad. Y es el estado mental adecuado para la transformación hacia un estado Superior del Self.